jueves, 23 de diciembre de 2010

Severiano Ocegueda - Navidad, una historia fantástica


NAVIDAD, UNA HISTORIA FANTÁSTICA

- Hermoso festejo, mezcla de una FASCINANTE mezcla de tradiciones CULTURALES
- Motivo para desear SALUD y PROSPERIDAD a todos (y a todas), claro que SÍ


Por: Héctor Severiano Ocegueda

Cuando era niño, NUNCA terminé de entender algo: ¿quién traía los juguetes? Mis padres me invitaron siempre a hacer una carta a SANTA CLAUS y mis tías, (oriundas de Compostela) inmersas en una tradición más CRISTIANA, me hablaban del NIÑO DIOS. En fin, fuera el Niño Dios o Santa Claus, lo cierto es que los juguetes llegaban puntualmente cada 25 de diciembre.

El caso es que, luego de internarme un poco en la historia de la NAVIDAD, en mi opinión una de las más HERMOSAS tradiciones de nuestra CULTURA, encontré sorpresas en el camino, que deseo compartir con mis lectores y lectoras, sin el ánimo de “experto”, sino más bien, como una manera de contribuir a entender esta compleja MEZCLA cultural que se funde en la tradición de la celebración de la CENA del 24 de diciembre.

Resulta que los pueblos antiguos, cuyas creencias MÍTICAS estaban fuertemente vinculadas a la NATURALEZA, encontraban en los días INVERNALES, de los SOLSTICIOS, una particular FASCINACIÓN, interpretando el solsticio en forma simbólica, como tal hacían en la América precolombina INCAS y MEXICAS, para estos últimos, por ejemplo, ese día era el del nacimiento de HUITCHILOPOCHTLI, deidad a quien tenían en alta estima.

Los ROMANOS, celebraban en diciembre, las fiestas en honor al dios SATURNO, durante las fiestas llamadas SATURNALES, se realizaban acciones que pudiéramos calificar de bondadosas, pues los ESCLAVOS eran LIBERADOS temporalmente y se practicaba el INTERCAMBIO de REGALOS; las guerras eran pospuestas. Curiosamente, los romanos también celebraban el 25 de diciembre el NACIMIENTO del SOL invicto (Natalis Solis Invicti) en honor al dios APOLO y, de acuerdo a los investigadores, fue esto lo que generó que los gobernantes romanos, convertidos al CRISTIANISMO, hicieran coincidir las fechas del NACIMIENTO de JESÚS con celebraciones de origen PAGANO, tal como en México, los hábiles conquistadores españoles hicieron coincidir las creencias mexicas en TONANTZIN, con la VIRGEN de GUADALUPE, la “virgen MORENA” que vino a sustituir a la antigua deidad azteca.

El caso es que, esas tradiciones embonaron, pasados los siglos con otras igualmente FASCINANTES, como la de PAPÁ NOEL, nuestro entrañable SANTA CLAUS, un personaje cuyo origen hunde sus raíces en Europa del Norte, existiendo acalorada polémica acerca, levantada por mucha gente en diversos pueblos europeos, acerca de que el personaje vino a USURPAR el lugar que en justicia correspondía al NIÑO DIOS, es decir, el niño JESÚS, al que también se le hizo nacer el 25 de diciembre, como si la confusión NO fuera suficiente.

Papá Noel o San Nicolás, de acuerdo a la opinión de los estudiosos del tema, sería un obispo cristiano nacido en Grecia, pleno (lleno) de BONDAD que habría vivido en lo que actualmente es TURQUÍA y que, debido a su GENEROSA actuación, fue convertido en un símbolo de CARIDAD y BONDAD, a quien, luego, de las idas y vueltas de pueblos que se mezclan por obra de las MIGRACIONES, las GUERRAS y por otras MIL razones, terminó “naciendo” nuevamente, como ya lo mencioné, en el NORTE de EUROPA, sin que exista claridad exactamente en qué sitio de la HELEDA y EXTENSA geografía nórdica, pues para algunos PAPÁ NOEL, más conocido entre nos por SANTA CLAUS, mora en algún lugar situado, probablemente en Suecia, en Groenlandia o de plano en el Polo Norte y es ayudado en forma comedida por un grupo de DUENDES que fabrican juguetes para repartir a los NIÑOS (que se PORTAN BIEN por supuesto) y que el 25 de diciembre (otra vez la fecha) se lanza a la gran aventura de recorrer el mundo en un TRINEO jalado por RENOS, lo cual es absolutamente entendible pues los caballos, los burros y los CAMELLOS, morirían de FRÍO en aquellas regiones heladas desde donde parte SANTA a colmar de FELICIDAD a los NIÑOS del MUNDO.

Claro, el problema de la NAVIDAD no termina aquí pues también hay que mencionar que la costumbre de ADORNAR árboles (pinos, abetos u otro parecido) proviene también del norte de Europa, de los pueblos GERMÁNICOS y ESCANDINAVOS para ser exactos, quienes adornaban el ÁRBOL en honor a FREY, dios del sol naciente y la fertilidad, preciosa TRADICIÓN celebrada el 26 de diciembre y que fue, desde luego, tomada por los ingleses, que la llevaron a Estados Unidos, desde donde se convirtió en todo un motivo de grandes NEGOCIOS, ustedes saben, allá en el territorio de la bandera de las BARRAS y las ESTRELLAS, a todo le encuentran forma de BUSINESS (“bisnes” ya pronunciado)

Una anécdota emocionante, que me recordó mi hermano Daniel sobre la NAVIDAD, se dio el 24 de diciembre de 1914, frente a frente en las trincheras, militares alemanes y británicos confrontados en la Primera Guerra Mundial, se concedieron una TREGUA, cantando VILLANCICOS y deseando el fin del conflicto.

Como quiera que sea, aquí estamos, aquí vivimos y pues por estas, por aquellas o por lo que usted guste ¡Viva SANTA CLAUS y vivan la NAVIDAD, los REYES MAGOS y el NIÑO DIOS, faltaba más.

De manera que este columnista no puede sino desear que el ESPÍRITU de la NAVIDAD reine entre los seres humanos, con la atenta súplica a PAPÁ NOEL para que trabaje horas extras en 2011 y podamos celebrar una NAVIDAD el año que viene, LIBRE de GUERRAS.

¡SALUD, a todas y a todos! ¡Y pórtense bien POR FAVOR!

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